Urgencias: falla el sistema, no los sanitarios

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Publicado en El Correo Gallego

En las últimas semanas han vuelto a saltar a la palestra, con gran ardor guerrero vibrando en sus voces y de ira sanitaria henchido el corazón, diversos colectivos que denuncian -y seguramente no andan muy desacertados- que el servicio de Urgencias del hospital Clínico de Santiago padece frecuentes episodios de saturación que no son de recibo. El resultado es que, por lo general, cientos de usuarios han de esperar largas horas cada día para ser atendidos y no pocas veces hay enfermos que se pasan días y noches enteras tirados por los pasillos aguardando que alguien les haga caso, especialmente en invierno, que es cuando las gripes y los virus raros hacen más la pascua a los abuelos y a los niños.

El CHUS tiene ya mucho callo a la hora de hacer frente a este tipo de situaciones y parece tener escritas una serie de explicaciones tipo que sirven tanto para un roto como para un descosido a la hora de explicar a la opinión pública que el panorama no es, ni de lejos, tan negro como quieren pintarlo algunas asociaciones de pacientes y sindicatos sanitarios. Curiosamente, además, tales explicaciones suelen coincidir con la presentación de algún informe en el que el Sergas destaca lo mucho que cada año va bajando el tiempo medio que los pacientes deben esperar para ser intervenidos quirúrgicamente o de alguna encuesta de satisfacción en la que los usuarios siempre otorgan notas altísimas a los hospitales de la red pública gallega.

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