CESM rompe con el Ministerio de Sanidad y movilizará a los médicos

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No se ha cumplido ninguno de los puntos acordados en el pacto firmado en La Moncloa en julio de 2013, destinado a reflotar el SNS y mejorar la gestión del mismo

La Confederación Estatal de Sindicatos Médicos (CESM), que cuenta con más de 50.000 afiliados en la sanidad pública y es por tanto la principal fuerza del sector, hace pública hoy en rueda de prensa su ruptura con el Ministerio de Sanidad ante el incumplimiento por parte de éste de los acuerdos firmados en La Moncloa el 30 de julio de 2013 con el Foro de la Profesión Médica, del que forma parte los colegios (OMC), el sindicalismo profesional que encarna nuestro sindicato, todas las sociedades científicas y los decanos y estudiantes de las Facultades de Medicina.

Asimismo, CESM ha decidido movilizar a los médicos para dar respuesta a la situación actual, que se caracteriza por tener una sanidad bajo mínimos, con unas listas de espera ocultas pero que seguramente son una bomba de relojería que puede estallar en cualquier momento, y unos profesionales desmotivados por las trabas burocráticas del sistema y la escasez de recursos para llevar a cabo una asistencia de calidad.

Los acuerdos ahora impugnados incluían, en efecto, acabar con los recortes en la sanidad pública y dotarla de los recursos humanos, técnicos y financieros que necesita para cumplir con su esencial misión. En este sentido, se urgía a los partidos a alcanzar, de una vez, un pacto político que deje a la Sanidad fuera de las refriegas políticas y se vuelque en la defensa de un sistema sanitario que se hallaba entonces, y más ahora, seriamente comprometido.

Contemplaban también dedicar más dinero público a la sanidad, al menos hasta igualarnos con la media de lo que dedican los principales países de la Unión Europea. Sin embargo, el porcentaje de PIB destinado a la sanidad pública ha seguido cayendo hasta situarse ahora en el 5,9%, casi un punto menos que en 2009 y tres o cuatro puntos por debajo de la aportación que realizan naciones europeas con las que habitualmente nos gusta compararnos. Tampoco se ha dado satisfacción al objetivo de que la financiación sanitaria de las CCAA se haga con carácter finalista, es decir, obligando a que esa partida se destine a la salud y no a hacer carreteras o a otros fines mucho menos defendibles.

Asimismo, los médicos urgíamos en esos acuerdos a que el Ministerio liderara el órgano de gobierno del SNS, el llamado Consejo Interterritorial, al objeto de acabar con la dinámica habitual, consistente en que se toman pocas decisiones con carácter general y, además, cada comunidad autónoma es libre, en la práctica, de llevarlas a efecto en su ámbito territorial

Adicionalmente, se aceptó –-y también se ha incumplido– el compromiso de poner fin a la sangría de profesionales, porque hoy son más que nunca los servicios médicos que carecen del personal suficiente para atender debidamente su demanda asistencial.

Gestión clínica

Otro importante motivo de decepción es el relativo a la implantación de las Unidades de Gestión Clínica, concebidas para que los médicos pudiéramos participar activa y directamente en la gestión del funcionamiento asistencial de los centros, a fin de hacerlo más eficaz.

En concreto, el texto legal que ha preparado el Ministerio a tal efecto no recoge que el liderazgo de tales unidades deben ostentarlo los médicos ni excluye que los incentivos a los profesionales vayan ligados al ahorro. Tampoco contempla que la designación del director debe realizarse a través de concursos públicos, como se consensuó con nosotros. En su lugar habrá libre designación, es decir, que los nombramientos se harán a dedo.

Precariedad laboral

Por otra parte, y siguiendo con las causas que explican el profundo descontento de los médicos, hay que señalar que la precariedad laboral no sólo no se reduce, sino que va a más. De hecho, el Estado se ha convertido en la mayor empresa de trabajo temporal de España, como se pone de relieve en la segunda oleada del «Estudio sobre la situación laboral de los Médicos en España», elaborada en base a 11.731 encuestas de médicos colegiados y realizada por la Organización Médica Colegial (OMC) en colaboración con CESM.

Según esta encuesta, el 41,6% de los facultativos que trabajan actualmente en el SNS lo hacen sin plaza en propiedad y la proporción de contratos precarios (por menos de 6 meses, a tiempo parcial, sólo para guardias, etc.) es cada vez más alta.

Para colmo, el proyecto de Presupuestos Generales del Estado nos asigna una subida salarial de sólo el 1% para el próximo curso, cuando lo cierto es que desde 2010 los continuados y diversos recortes retributivos habidos desde entonces han disminuido nuestro poder adquisitivo en torno a un 25%.

A los médicos nos da un poco de pudor hablar de retribuciones, porque entendemos que nuestra vocación debe primar sobre cualquier otra consideración. Y así es, pero sucede que en ocasiones la realidad nos lleva reflexionar sobre el hecho de que los muchos años de formación y especial responsabilidad no están compensados desde el punto de vista salarial como debieran.

Si nos comparamos con otros estamentos profesionales de la función pública salimos perdiendo, e igual sucede, aún con mayor contraste, si la comparación se hace con la mayoría de los profesionales de alta cualificación que trabajan en el sector privado, incluido el sanitario. Y, desde luego, estamos muy lejos de nuestros colegas europeos, con respecto a quienes, en vez de acercarnos, nos alejamos cada vez más.

Además, ocurre que se nos ha agraviado una vez más en relación con otros profesionales, porque, por ejemplo, la reducción salarial del 5% decretada por el Gobierno de Zapatero en junio de 2010, fue en nuestro caso del 9,8% por mor de la progresividad que se aplicó a la medida, mientras que la subida antedicha del 1% para 2016 (tras años de tener congelado el sueldo) va a hacerse de forma lineal para todos los trabajadores del SNS.

Por otra parte, los médicos hemos visto cómo al maltrato económico por parte del Gobierno central se ha añadido el de las comunidades autónomas en cuyos servicios de salud trabajamos. Son ellas las que también han recortado nuestro poder adquisitivo mediante medidas como reducir y precio y número de guardias médicas o congelar sine die el complemento de Carrera Profesional.

En toda España

El motivo de que las protestas vayan a hacerse extensiva a toda España tiene que ver con lo anterior, y también con que CESM hace responsables a los servicios autonómicos de salud de haber torpedeado en la medida de sus posibilidades, que son muchas, el pacto firmado entre el Ministerio y los médicos.

No obstante, la principal responsabilidad recae sobre el actual titular de la cartera, Alfonso Alonso, a quien hemos criticado en repetidas ocasiones por no haber continuado el desarrollo de los acuerdos en el punto en que lo había dejado su antecesora en el cargo, Ana Mato.

Y tampoco nos olvidamos del presidente del Gobierno, puesto que estuvo presente en la firma de pacto y actuó, por tanto, como garante del mismo.