Una de las responsables en su casa, tan contenta, esperando la puerta giratoria

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Critican la mala planificación del servicio con distancias muy largas, poco personal y grandes demoras para pruebas. Reprochan que no se hayan tenido en cuenta sus advertencias.

Con un jefe ocupando múltiples puestos es lo que pasa, poca atención, y mal ambiente de trabajo

Los médicos de urgencias del Chuvi consideran que se hay graves deficiencias en el servicio del Álvaro Cunqueiro que afectan a su trabajo y, por tanto, a la atención y seguridad del paciente. Así se lo han trasladado tanto a la Gerencia del área sanitaria y como al Sergas. Sostienen que resulta poco operativo por una mala planificación de los espacios y de los circuitos por los que se guía a los pacientes, así como por los grandes retrasos en las pruebas diagnósticas o en los ingresos en planta. Advierten que otros problemas de organización, como la falta de un plan funcional y de protocolos, aumentan el riesgo de cometer errores. El Colegio Oficial de Médicos de Pontevedra los respalda y ha decidido poner estas cuestiones en conocimiento de la Fiscalía para que inicie una investigación de oficio.

El servicio en el nuevo hospital sufre problemas desde su inauguración. De hecho, los primeros días fueron de los más duros debido a la precariedad de recursos materiales, según denuncian los facultativos en su escrito. Aseguran que el día del estreno, el 24 de septiembre, no contaban con cosas básicas -como medicación o desfibriladores de altas prestaciones para críticos- debido a una falta de previsión que califican de negligente. Enfermeras tuvieron que trasladar equipos desde el Xeral y el Meixoeiro en jornadas posteriores. El material que llegó de otros hospitales fue retirado por la concesionaria alegando que tenía que adquirirse a través de su concierto. Se quejan de que, además, esta no responde al teléfono de incidencias.

Más complejos son los problemas de planificación de espacios y circuitos. Explican que se ha diseñado con unas distancias demasiado largas lo que, sumado al déficit de personal, lo convierte en poco operativo. Alertan de que el itinerario de los críticos no funciona bien y provoca largas esperas que suponen riesgos para estos pacientes. Las Sala de Espera de Resultados y Tratamientos (SERT), el cajón de sastre en el que se acumulan los pacientes que antes saturaban los pasillos del Xeral y el Meixoeiro, tampoco les convence. Señalan que es una de las zonas más problemáticas, porque se masifica rápidamente y prestar asistencia en ella resulta difícil. Una de las causas de esta saturación son los retrasos para subir a los pacientes a planta, que se sufren desde el principio.

Otro de los grandes problemas son las demoras de las pruebas diagnósticas. Hasta seis horas denuncian que se puede retrasar una prueba de rayos convencional, ya que solo hay una sala para darles servicio. Además, está ubicada a 150 metros de urgencias, por lo que mientras esperan no tienen supervisión médica.

A estas cuestiones suman otro tipo de carencias como escasez de baños o falta de intimidad del paciente. Ponen como ejemplo que los enemas se ponen en un almacén, ante la falta de un espacio mejor. También tienen problemas para pedir comida para los pacientes, ya que la concesionaria pide que se haga con una antelación que en un servicio de urgencias resulta imposible.

A mayores, destacan el déficit de personal en todas las categorías, la falta de un plan funcional y la ausencia de protocolos de actuación. Estas últimas resultan fundamentales, sobre todo, en un servicio recién fusionado y que trabajaba en el Xeral y el Meixoeiro con dos culturas diferentes. Reprochan que no se les haya tenido en cuenta para diseñar esta planificación, como les habían prometido, y que no se realizaran los cambios que solicitaron para resolver las deficiencias.

NOTICIA PUBLICADA EN FARO DE VIGO